Cómo aprendió a hacer negocios el ex dueño de Ikea

En las clases tradicionales de las carreras de ciencias económicas del mundo y bibliografía típica de negocios, se debate generalmente el dilema si “lider se hace o se nace”. Sin embargo, no hay discusión que a hacer negocios se aprehende observando y teniendo una experiencia tras otra hasta dar con la acertada. Estas situaciones ocurrieron de pequeño con el reciente fallecido Ingvar Kamprad, fundador de IKEA y la persona que revolucionó la industria del mueble.

Foto: Libro "La Historia de Ikea" de Ingvar Kamprad y Bertil Torekull. Kamprad de niño Junto a su familia en Suecia

Foto: Libro “La Historia de Ikea” de Ingvar Kamprad y Bertil Torekull. Kamprad de niño Junto a su familia en Suecia.

Su madre Berta puso en marcha un pequeño negocio de hospedaje y alquilaba a turistas por 35 coronas ($81, 50 pesos argentinos) la pensión completa de las habitaciones de su propia casa ubicada en Älmhult, Suecia, excepto su cuarto donde dormía junto a su marido e hijos (incluido Ingvar) durante todo el verano. La madre de Kamprad falleció a causa de un cáncer a los 53 años, razón por la cual llevó al ex dueño de IKEA a apoyar causas contra dicha enfermedad y crear su propio centro médico para tratamientos durante su carrera como empresario.

La experiencia emprendedora de su madre llevó a Kamprad a incorporar de muy pequeño la pasión por los negocios. A los 5 años, empezó a vender paquetes de fósforos con un valor de 2 a 5 céntesimas (0,50 centavos argentinos) gracias a su tía que lo ayudó a comprar todo lo necesario para poder iniciar la empresa. Luego, comenzó a dedicarse a la venta de tarjetas de Navidad y folletos navideños, hasta pescado y arándanos, los cuales enviaba en colectivo a un cliente radicado en otra ciudad.

A los 11 años realizó su primer negocio dónde obtuvo ganancias: la reventa de semillas de jardín de una empresa de su país natal, Suecia. Además, trabajó durante todo un verano junto a un amigo en una granja, donde aprendió a ordeñar y cultivar. Kamprad convirtió la acción de vender cosas en una idea fija y no paraba de asombrarse y pensar en el hecho de comprar tan barato y vender por un poco más.

En su último año de la secundaria, pidió permiso a su tutor de la escuela de comercio y montó una empresa de verdad. Durante sus estudios, menciona el libro de propia autoría, comprendió que la cuestión decisiva en los negocios era transmitir el producto de la fábrica al cliente del modo más rápido y barato posible.

Las plumas estilográficas fueron el primer producto de su compañía. Llegó a importar más de 500 por pedido a muy bajo precio, fiel a su estilo. También importaba encendedores de Suiza, bolígrafos y, además llegó a vender archivadores en la empresa dónde trabajó como administrativo.

Finalmente en 1948 llegó el inicio de lo que hoy es IKEA. Ese año anunció por primera vez un mueble dentro de su listado de productos. Probó con un sillón que denominó Rut y una mesa de centro. Vendió muchos muebles y en el pequeño folleto que distribuía por correo empezó a publicar sofás camas y una araña de cristal. Así comenzó la compañía más grande del mundo de muebles.

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